Nacida en Hungría, Agota Kristof (1935-2011) se vio obligada a huir a Austria y de ahí a Suiza con solo 21 años, cuando las tropas del Pacto de Varsovia sofocan la revolución húngara.

Mujer, exiliada, sin conocimiento de la lengua de su país de acogida, no aceptó resignarse a su condición y logró ser reconocida como una escritora de primer orden en lengua francesa.

La autora empieza a publicar sus primeros textos en francés en la década de los 70: una serie de obras de teatro en las que expresa sus inquietudes, sus miedos, sus fantasmas. Su obra teatral será el germen de su obra en prosa. En 1986 se publica El gran cuaderno, su primera novela y la primera de su trilogía Claus y Lucas.