San Juan, Puerto Rico, 1826-1882.

Llamado por sus biógrafos y críticos «padre y patriarca de las letras insulares». Considerado el padre de la literatura puertorriqueña por ser el iniciador de una obra de calidad que abarcó todos los géneros: poesía, ensayo, teatro y novela.

«Fue hijo de su padre y su madre», esto es, de un capitán español y una mujer natural de la isla. Haciendo equilibrios para continuar sus estudios terminó fundando La filarmónica con propósito de promover la música y la cultura. Fue trabajador de Hacienda, como su admirado Cervantes.

Por un duelo con un oficial de artillería fue desterrado a España, lugar al que después regresaría en varias ocasiones y donde se forma como historiador y dramaturgo, se apasiona por el Siglo de Oro y escribe parte de su obra.

Funda el Ateneo Puertorriqueño que ahora lleva su nombre y en el que habrá de morir mientras ofrece una conferencia.

Alejandro Tapia

PÓSTUMO EL TRANSMIGRADO

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